Siguen surgiendo elementos en torno a la controversia que involucra al secretario de Corrección. Ahora trasciende la posible divulgación selectiva de comunicaciones privadas, lo que levanta serias interrogantes sobre el manejo del caso y el intento de influir en la opinión pública.

Más allá de las versiones, lo cierto es que estamos ante señalamientos graves que requieren transparencia, responsabilidad y un proceso serio.

Preocupa, además, el silencio dentro de la administración. Este es un asunto que no puede ignorarse, más aún cuando se trata de alegaciones que tocan temas de conducta y poder dentro del servicio público.

El país merece respuestas claras.

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