SAN JUAN — Una pregunta del portavoz del Partido Popular Democrático en la Cámara, Héctor Ferrer, abrió este jueves una nueva vertiente en la investigación sobre Power Expectations y las gestiones que pudieron realizarse alrededor del controvertido contrato de generación temporera.
Durante la vista legislativa, el zar de Energía, Josué Colón, fue categórico cuando se le preguntó si algún cabildero se había comunicado con él para favorecer o promover el contrato.
La claridad desapareció cuando Ferrer eliminó una sola palabra de la pregunta.
El legislador quiso saber entonces si alguna otra persona, independientemente de que fuera o no cabildera, había llamado a Colón para abogar por Power Expectations.
Esta vez no hubo una negativa igualmente categórica.
La diferencia dejó abierta una interrogante que hasta ahora no había quedado claramente planteada en el récord público: si personas que no estaban identificadas formalmente como cabilderos realizaron gestiones ante Colón a favor del contrato.
El asunto cobra particular importancia por la magnitud y el historial del acuerdo.
Power Expectations había obtenido un contrato que podía alcanzar aproximadamente $5,900 millones durante diez años para desarrollar 400 megavatios de generación temporera. La Junta de Supervisión Fiscal terminó retirando su aprobación después de identificar serios cuestionamientos en el proceso y ordenó su terminación.
El expediente incluye controversias sobre la participación de Enchanted Rock, compañía cuya capacidad resultó importante para la cualificación del consorcio y que posteriormente negó haber autorizado su participación en el contrato.
También surgieron cuestionamientos sobre la persona que apareció firmando en representación de Enchanted Rock, la posterior sustitución de esa empresa por Flotek Industries y la falta de entrega de una garantía de cumplimiento de aproximadamente $1,180 millones.
En medio de ese cuadro, conocer quiénes tuvieron acceso a los funcionarios responsables del proceso y quiénes realizaron gestiones a favor de Power Expectations adquiere una relevancia distinta.
La pregunta de Ferrer fue precisamente hacia ese punto.
No se limitó a preguntar por cabilderos registrados. Amplió el universo a cualquier persona que pudiera haberse comunicado con Colón para favorecer el contrato.
Y fue en ese momento que quedó un espacio sin aclarar.
La ausencia de una negativa categórica no demuestra por sí sola que existieran llamadas o presiones indebidas. Pero tampoco permite cerrar la puerta a que otras personas hayan hecho gestiones a favor de Power Expectations fuera de la definición formal de cabildero.
Esa distinción adquiere mayor peso cuando el propio proceso contractual se encuentra bajo investigación y cuando distintas actuaciones gubernamentales continúan siendo examinadas para reconstruir qué ocurrió antes y después de la firma.
La pregunta que quedó planteada en la vista es ahora mucho más sencilla que toda la discusión sobre títulos y categorías profesionales.
No es solamente si llamó un cabildero.
Es quién llamó a Josué Colón por Power Expectations.
Y sobre esa pregunta, todavía falta una respuesta categórica.



