El rey Felipe VI reafirmó este martes desde Ceuta que la ciudad autónoma forma parte inseparable de España y de la Unión Europea, en una intervención que reforzó el respaldo de la Corona a sus habitantes mientras el Gobierno de Pedro Sánchez enfrenta críticas por su gestión de las relaciones con Marruecos.
“La soberanía y la integridad territorial de nuestro país no son negociables”, afirmó el monarca durante su visita junto a la reina Letizia. Felipe VI sostuvo que Ceuta y Melilla constituyen una parte irrenunciable de España y recordó que sus fronteras son también fronteras europeas.
El mensaje incluyó una defensa firme del territorio español, acompañada de un llamado a mantener relaciones con Marruecos basadas en la confianza, el respeto mutuo y la buena fe, con el propósito de preservar la estabilidad, la paz y la seguridad regional.
La visita comprende dos jornadas, Ceuta el 13 de octubre y Melilla el 14. Es el primer recorrido de Felipe VI como monarca por ambas ciudades y la primera visita de un rey español desde la realizada por Juan Carlos I en 2007. El desplazamiento ocurre después de la crisis fronteriza de julio, que sometió a Ceuta a una fuerte presión humanitaria y administrativa.
Las recientes reclamaciones territoriales marroquíes fueron expresadas por el ministro de Justicia, Abdellatif Ouahbi, quien sostuvo en agosto que Ceuta y Melilla constituyen un derecho histórico y geográfico de Marruecos. También propuso conversaciones con España sobre su futuro. El Ministerio de Exteriores español rechazó esa posibilidad y reiteró que ambas ciudades forman parte de la soberanía española y del territorio de la Unión Europea.
Por separado, el ministro marroquí de Exteriores, Nasser Bourita, atribuyó en septiembre a obstáculos españoles las dificultades para devolver a los migrantes que permanecían en Ceuta. Sus declaraciones contrastaron con el mensaje de plena colaboración que había transmitido su homólogo español, José Manuel Albares, después de reunirse con él.
La controversia tiene raíces históricas. Portugal conquistó Ceuta en 1415 y, cuando recuperó su independencia de la monarquía hispánica en 1640, la ciudad permaneció fiel a Felipe IV. El Tratado de Lisboa de 1668 reconoció su permanencia bajo soberanía española. Marruecos mantiene su reclamación sobre Ceuta y Melilla desde su independencia en 1956, una pretensión que España rechaza.
En el escenario político español, la presencia de los reyes ha dado protagonismo a la Corona como símbolo de unidad territorial, mientras sectores de la oposición cuestionan la firmeza de Sánchez ante Rabat. El Gobierno, por su parte, también ha defendido públicamente la soberanía española sobre ambas ciudades y mantiene abiertos los canales diplomáticos con Marruecos.
Hasta el cierre de esta edición, Rabat había evitado una respuesta oficial a la visita y no había anunciado represalias. La intervención de Felipe VI coloca la defensa de Ceuta y Melilla en el centro del mensaje institucional español, junto con una exigencia de respeto entre países y un llamado a la cooperación para preservar la estabilidad regional.


