San Juan, Puerto Rico — En medio de la controversia pública que ha rodeado a la firma en semanas recientes, Politank Corp. rompió el silencio y rechazó de forma contundente las alegaciones en su contra, calificándolas como “rumores y especulaciones sin fundamento”.
A través de un comunicado, su presidente, Manuel Torres Nieves, denunció que existe un esfuerzo sostenido de sectores con intereses particulares para influir en la opinión pública, utilizando filtraciones, foros mediáticos y narrativas dirigidas.
“El debate se ha contaminado con agendas que no responden al interés público”, sostuvo.
La firma también lanzó un señalamiento directo hacia analistas, comentaristas y figuras públicas que han participado del tema, cuestionando su objetividad y advirtiendo que algunos podrían tener vínculos o intereses que no han sido revelados.
Uno de los puntos más sensibles del comunicado aborda la relación con el licenciado Francisco Domenech. Politank aseguró que su salida fue total, definitiva y estructurada mediante un proceso de recompra de acciones, sin pagos adicionales ni posibilidad de regreso a la empresa.
Esta aclaración busca cerrar el espacio a especulaciones sobre posibles vínculos entre la firma y estructuras de poder en el gobierno.
Asimismo, la empresa rechazó versiones relacionadas con la ex empleada Elisa Muñoz, indicando que su relación laboral terminó hace más de tres años y que no existe compensación económica posterior.
Politank también defendió su historial, asegurando que ha operado bajo estrictos estándares de transparencia, cumplimiento legal y ética profesional, y afirmó haber cumplido con todos los requisitos de registro de cabilderos en Puerto Rico.
En un giro significativo, el comunicado sugiere que el problema no es solo la empresa, sino el ecosistema en el que se está dando la discusión pública, señalando que existen actores que participan del debate sin revelar sus propios intereses.
El mensaje final fue claro: la firma insiste en que el debate debe basarse en hechos verificables y no en narrativas construidas.
Este pronunciamiento ocurre en un momento de alta tensión política, donde el control de la narrativa pública se ha convertido en un elemento clave dentro de las luchas de poder en Puerto Rico.
