San Juan, Puerto Rico — En medio de una nueva falla en el sistema de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) que ha afectado el suministro de agua en la zona metropolitana, el alcalde de San Juan, Miguel A. Romero Lugo, asumió un rol activo de liderazgo para atender la situación y exigir respuestas inmediatas.
El incidente, originado por una fluctuación de voltaje en la represa Carraízo durante la noche, provocó una reducción crítica en la operación del sistema, dejando la planta funcionando con apenas tres bombas. Esta situación impactó directamente el servicio de agua en múltiples comunidades de la capital.
Ante la falta de comunicación oficial por parte de la AAA, el alcalde actuó de manera inmediata tras recibir reportes directos de ciudadanos afectados. Según detalló, no fue notificado oportunamente por la corporación pública, lo que lo llevó a gestionar información por su cuenta para poder responder con rapidez a la ciudadanía.
Romero fue enfático en que este tipo de fallas no puede tratarse como eventos aislados, sino como parte de un problema operacional que requiere atención urgente y estructural. En ese contexto, no solo denunció la situación, sino que también presentó alternativas concretas para estabilizar el sistema y mitigar el impacto en la población.
Entre las medidas propuestas, destacó la necesidad de aumentar el flujo de agua desde Carraízo hacia otras instalaciones clave, reforzar la distribución hacia sectores críticos y optimizar el uso del superacueducto para garantizar el servicio en la capital sin afectar otros municipios.
El alcalde también tomó acción inmediata al declarar un estado de emergencia, subrayando la seriedad del momento y la importancia de actuar con rapidez para evitar una interrupción prolongada del servicio.
“El acceso al agua potable es un derecho esencial. No es opcional y no puede fallar”, reiteró.
La respuesta del alcalde ha sido interpretada como un ejercicio de liderazgo responsable en medio de una situación crítica, priorizando la comunicación directa con la ciudadanía, la toma de decisiones rápidas y la exigencia de rendición de cuentas.
La situación continúa en desarrollo mientras se evalúan los próximos pasos para estabilizar completamente el sistema y evitar futuras interrupciones.



