SAN JUAN — El contrato que pretendía añadir 400 megavatios de generación temporera al sistema eléctrico de Puerto Rico podía alcanzar aproximadamente $5,900 millones durante diez años. Apenas semanas después de su firma, terminó cancelado.
El expediente revisado por la Junta de Supervisión Fiscal revela que Power Expectations y Reyes Contractor no demostraban por sí solas experiencia comparable para un proyecto de esta escala. La participación de Enchanted Rock aportaba capacidad técnica, operacional y financiera que resultó importante para la cualificación del grupo.
También existían cuestionamientos previos sobre la capacidad financiera de Power Expectations. La Junta consignó además que su propuesta obtuvo la puntuación más baja entre las evaluadas.
A pesar de esas señales, el proceso continuó.
La secuencia más delicada ocurrió pocos días antes de la ejecución del contrato. Enchanted Rock sostuvo posteriormente que el 3 de junio Power Expectations todavía intentaba obtener su firma y que los días 4 y 5 de junio volvió a comunicar que no participaría en el proyecto.
El acuerdo fue ejecutado el 10 de junio.
La copia final incluyó como representante de Enchanted Rock a una persona identificada como “Jhoby Weaks”. La compañía posteriormente sostuvo que esa persona no era empleado ni representante autorizado suyo y cuestionó tanto el cargo utilizado como el correo electrónico asociado a la firma.
Dos días después apareció un acuerdo para sustituir a Enchanted Rock por Flotek Industries.
Ese cambio tenía particular importancia porque la experiencia de Enchanted Rock había formado parte de la base utilizada para considerar al consorcio cualificado.
El proyecto enfrentó además un problema contractual independiente. La garantía de cumplimiento de aproximadamente $1,180 millones exigida por el contrato nunca fue entregada. Semanas después tampoco se habían cumplido los principales hitos del proyecto.
La Junta de Supervisión Fiscal terminó retirando su aprobación y PREPA notificó posteriormente la terminación del contrato.
La cancelación dejó expuesto un proceso en el que coexistieron advertencias sobre capacidad financiera, dudas sobre la participación de una empresa fundamental para la cualificación del consorcio, una firma contractual controvertida y el incumplimiento de una garantía millonaria.
La historia de Power Expectations, por tanto, no se limita a un contrato que fracasó. El expediente muestra cómo un acuerdo de casi $6,000 millones logró avanzar hasta su ejecución antes de que los problemas que rodeaban su estructura terminaran provocando su colapso.



