SAN JUAN — Después de recorrer algunos de los escenarios más importantes del mundo, Bad Bunny regresó a Puerto Rico para completar el círculo. El artista puertorriqueño inició este sábado en el Estadio Hiram Bithorn la despedida de su gira mundial “DeBÍ TiRAR MáS FOToS”, convirtiendo la primera de dos noches en una celebración de música, identidad y un mensaje social dirigido directamente al país.
El espectáculo, denominado “Cerramos en casa”, continuará este domingo 23 de agosto con una segunda y última función en el Hiram Bithorn, donde concluirá oficialmente una gira que llevó al artista por decenas de ciudades y reunió a millones de espectadores.
Ambas funciones agotaron sus boletos luego de una demanda extraordinaria que volvió a demostrar la capacidad de convocatoria de Benito Antonio Martínez Ocasio en su tierra.
Pero el regreso tuvo un significado que trascendió el espectáculo.
Desde el escenario, Bad Bunny habló de las dificultades cotidianas que enfrentan los puertorriqueños y mencionó directamente los problemas de electricidad y agua que continúan afectando a numerosas comunidades.
El artista reconoció que desde su posición no puede resolver esas deficiencias. Su mensaje estuvo dirigido, en cambio, a ofrecer esperanza y a recordar que su éxito depende del público que lo acompañó desde Puerto Rico antes de convertirse en una figura mundial.
En uno de los momentos de mayor carga emocional de la noche, planteó que el futuro del país depende de los propios puertorriqueños y colocó al pueblo, y no a su figura como artista, en el centro de su mensaje.
La presentación adquirió así un tono particularmente personal.
Bad Bunny regresó al mismo país desde donde comenzó una trayectoria que eventualmente lo llevó a llenar estadios alrededor del mundo. Antes de los conciertos había compartido en sus redes una reflexión sobre aquel joven de Vega Baja que soñaba con hacer música y terminó llevando consigo elementos de la cultura puertorriqueña a escenarios internacionales.
Ese componente cultural ha acompañado buena parte de esta etapa de su carrera.
“DeBÍ TiRAR MáS FOToS” incorporó ritmos y referencias vinculadas a Puerto Rico y convirtió elementos de la vida cotidiana del país en parte de una producción consumida por audiencias internacionales. Salsa, plena y música urbana coexistieron dentro de un proyecto que mantuvo deliberadamente visible la identidad puertorriqueña.
La primera noche en el Hiram Bithorn siguió esa línea.
La agrupación puertorriqueña Chuwi tuvo a su cargo la apertura, después de haber acompañado a Bad Bunny en distintas etapas de la gira internacional. Música, gastronomía, artesanía y comerciantes locales también formaron parte de las actividades organizadas alrededor del estadio antes del espectáculo.
El regreso ocurre además después de otro fenómeno de enormes proporciones para Puerto Rico.
En 2025, Bad Bunny realizó su residencia “No Me Quiero Ir de Aquí” en el Coliseo de Puerto Rico, una serie de 31 funciones que atrajo visitantes del exterior y generó una actividad económica considerable para hoteles, restaurantes, transportistas y otros negocios.
Esta vez escogió otro escenario.
El Estadio Hiram Bithorn permitió trasladar el cierre de la gira a un ambiente abierto y convertir las dos últimas funciones en una despedida distinta a aquella residencia.
El significado también es diferente.
Entonces comenzaba una etapa. Ahora regresa después de haberla llevado por el mundo.
La gira internacional iniciada en 2025 recorrió múltiples países y continentes, vendió millones de entradas y consolidó a Bad Bunny como una de las figuras de mayor convocatoria de la música contemporánea.
Sin embargo, para el cierre decidió regresar al lugar desde donde comenzó su historia.
La primera función dejó claro que no pretendía hacerlo únicamente como una celebración de éxito personal. Su mensaje sobre las dificultades de Puerto Rico introdujo una dimensión social a una noche diseñada también para celebrar al público que hizo posible su trayectoria.
Bad Bunny habló como artista, pero también como un puertorriqueño que regresaba a encontrarse con su gente después de recorrer el mundo.
Este domingo llegará el capítulo final.
La segunda presentación en el Hiram Bithorn pondrá punto final a “DeBÍ TiRAR MáS FOToS World Tour” y cerrará una de las etapas más importantes de su carrera.
Después de millones de espectadores, estadios llenos y ciudades alrededor del mundo, Bad Bunny escogió Puerto Rico para la última fotografía.
Y el mensaje de la primera noche fue sencillo: podía regresar convertido en una estrella mundial, pero necesitaba terminar donde comenzó, frente a los suyos.



