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De perder su equipo a quedarse a un juego del campeonato: Aguada volvió a creer en sus Santeros

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El campeonato pertenece a Bayamón. Los Vaqueros levantaron la copa y confirmaron una vez más por qué son la franquicia más laureada del Baloncesto Superior Nacional.

Pero la temporada 2026 dejó otra historia que no aparece escrita en el trofeo.

Es la historia de Aguada.

Los Santeros terminaron como subcampeones después de llevar al campeón defensor hasta el séptimo y último partido de la Serie Final. Perdieron 81-74 en el Coliseo Rubén Rodríguez, pero llegaron hasta un escenario que pocos anticipaban cuando comenzó la temporada.

Para entender la dimensión de lo ocurrido hay que retroceder varios años.

Aguada conoció la gloria en 2019, cuando los Santeros derrotaron a los Leones de Ponce y conquistaron el primer campeonato del BSN en la historia de la franquicia.

Después llegó la pandemia, las dificultades con el Coliseo Ismael “Chavalillo” Delgado y, eventualmente, la salida del equipo. Para la temporada de 2021, la franquicia se trasladó a Fajardo y los Santeros desaparecieron del mapa del BSN.

Aguada se quedó sin equipo.

El regreso comenzó a tomar forma años después, acompañado de una inversión municipal para rehabilitar el “Chavalillo” Delgado y devolverlo a condiciones adecuadas para el baloncesto profesional. El alcalde Christian Cortés respaldó las gestiones para recuperar la franquicia y, finalmente, el BSN aprobó su regreso para la temporada de 2024.

Los Santeros estaban nuevamente en casa.

Lo que probablemente pocos imaginaban entonces era que apenas tres temporadas después Aguada estaría disputando el campeonato nacional.

Los Santeros tampoco llegaron a esta postemporada como favoritos. Terminaron la fase regular de 2026 con marca de 17-17 y fueron construyendo su candidatura partido a partido.

En el camino apareció nuevamente Ponce.

Siete años después de aquella final de 2019, Aguada volvió a eliminar a los Leones y consiguió algo que no lograba precisamente desde aquella temporada de campeonato: regresar a la Serie Final del BSN.

Allí esperaba Bayamón.

La diferencia histórica entre ambas franquicias difícilmente podía ser mayor. De un lado estaban los Vaqueros, campeones defensores, acostumbrados a jugar finales y propietarios de la mayor colección de campeonatos del baloncesto puertorriqueño.

Del otro estaba un equipo que apenas dos años antes había regresado a su pueblo.

Bayamón ganó los primeros dos partidos y parecía encaminar la serie.

Aguada se negó a desaparecer.

Los Santeros defendieron su cancha, igualaron la serie y convirtieron una final que inicialmente parecía inclinada hacia Bayamón en una batalla que terminó consumiendo los siete partidos disponibles.

El sexto juego probablemente será la imagen que mejor sobreviva a esta temporada.

Bayamón llegó a Aguada arriba 3-2, a una victoria de celebrar el campeonato, y llegó a dominar por 16 puntos durante la primera mitad.

El “Chavalillo” pudo haber comenzado a despedirse de la temporada.

Ocurrió exactamente lo contrario.

Los Santeros protagonizaron una extraordinaria reacción, incluyendo una corrida de 22-1 durante el tercer periodo, y terminaron derrotando a Bayamón 82-76.

Aguada había obligado un séptimo juego.

El domingo llegó la última batalla.

Esta vez, en Bayamón, los Vaqueros hicieron valer su condición de campeones. Ganaron 81-74, conquistaron su campeonato número 18 y celebraron un merecido bicampeonato.

Para los Santeros no hubo copa.

Pero reducir su temporada al término “subcampeón” tampoco explica lo que ocurrió.

Hace cinco años Aguada perdió su franquicia. Hace apenas dos temporadas recuperó a los Santeros. Este año regresó a una final y llevó al equipo más exitoso en la historia del BSN hasta los minutos finales de un séptimo partido por el campeonato.

También recuperó algo menos cuantificable.

El “Chavalillo” volvió a llenarse. La fanaticada regresó. El municipio volvió a organizarse alrededor de sus Santeros y una generación que había visto desaparecer al equipo de su pueblo terminó viéndolo competir por un campeonato.

La apuesta por recuperar la franquicia adquiere ahora otra dimensión.

Cuando la administración municipal respaldó el regreso de los Santeros, incluyendo una inversión de aproximadamente $1.37 millones en mejoras al coliseo y un compromiso económico con la franquicia, el objetivo inmediato era devolverle a Aguada su equipo.

Tres temporadas después, ese equipo estuvo a una victoria de convertirse en campeón de Puerto Rico.

El resultado final no debe distorsionarse.

Bayamón ganó y es el legítimo campeón del BSN.

Pero el deporte también se construye con historias que no necesariamente terminan levantando una copa.

La de Aguada comenzó con un campeonato en 2019, atravesó la pérdida de su franquicia, encontró el camino de regreso y desembocó en 2026 en una final que pocos tenían entre sus pronósticos.

Los Santeros llegaron como el equipo que tenía que demostrar que pertenecía allí y terminaron obligando al campeón a utilizar los siete juegos para derrotarlos.

Por eso, cuando se recuerde esta temporada, Bayamón tendrá el campeonato número 18 de su extraordinaria historia.

Aguada tendrá otra victoria.

Recuperó a sus Santeros, recuperó su cancha y recuperó la ilusión de un pueblo que hace apenas unos años ni siquiera tenía un equipo al cual ir a ver jugar.

Esta vez no hubo campeonato.

Pero en Aguada volvió a haber baloncesto de campeonato.

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