SANTA MARTA, Colombia — El gobierno colombiano desplegó al Ejército y reforzó la presencia policial en Santa Marta después de que una organización armada intentara imponer mediante amenazas un “paro armado” que alteró el transporte, provocó el cierre de comercios y dejó vehículos incendiados en una de las principales ciudades turísticas del Caribe colombiano.
El presidente Abelardo De La Espriella viajó a Santa Marta y encabezó la respuesta de seguridad ante las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), conocidas también como Los Pachenca.
La crisis comenzó después de una operación de las autoridades en Quebrada del Sol, zona rural de Santa Marta, en la que murió José Luis Pérez Villanueva, alias “Cholo”, identificado por el Gobierno como segundo cabecilla de esa organización.
Tras su muerte, las ACSN anunciaron un “paro armado” y la presión se trasladó directamente a la población.
Comerciantes y transportistas recibieron amenazas para suspender operaciones. Se registraron bloqueos, disparos, vehículos incendiados y una reducción considerable del transporte, mientras numerosos establecimientos optaron por cerrar sus puertas.
El temor cambió por horas la dinámica de Santa Marta.
Calles normalmente congestionadas registraron poca actividad, el transporte público se redujo y las autoridades adoptaron medidas extraordinarias mientras aumentaba la presencia de policías y militares
EL EJÉRCITO SALE A LAS CALLES
La respuesta del Gobierno fue reforzar con tropas y policías puntos estratégicos de Santa Marta, sus corregimientos y sectores de la Troncal del Caribe.
La orden presidencial busca recuperar el control territorial, garantizar la movilidad de los residentes y evitar que las amenazas de una organización armada determinen cuándo los ciudadanos pueden trabajar, transportarse o mantener abiertos sus negocios.
De La Espriella viajó personalmente a Santa Marta y encabezó las acciones gubernamentales mientras se ampliaba el dispositivo de seguridad.
El episodio coloca al nuevo gobierno colombiano frente a un desafío que va más allá de una operación policial: una organización armada demostró capacidad para alterar mediante intimidación la actividad cotidiana de una importante ciudad del Caribe.
EXPLOSIVOS PREPARADOS PARA DRONES
Mientras continuaba el despliegue de seguridad, las autoridades reportaron otro operativo en Buritaca, corregimiento de Santa Marta.
Allí fue capturado un hombre señalado como presunto integrante de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
El Ejército informó que durante la intervención fueron encontrados dos artefactos explosivos improvisados acondicionados para ser utilizados mediante drones, además de municiones y una motocicleta.
Según información de inteligencia militar divulgada por las autoridades, el material pretendía ser utilizado durante el paro armado para cometer actos violentos y mantener la intimidación sobre la población.
NO ES UNA GUERRILLA TRADICIONAL
Las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada no son una guerrilla tradicional.
Se trata de una estructura armada de origen paramilitar que mantiene presencia en la Sierra Nevada y otras zonas del Caribe colombiano. Las autoridades la vinculan con narcotráfico, extorsión y otras economías ilegales.
Lo ocurrido en Santa Marta demostró que su capacidad de intimidación no se limita a las zonas montañosas.
Las amenazas contra comerciantes y transportistas lograron trasladar rápidamente un conflicto territorial a las calles de una ciudad y afectar actividades ordinarias de miles de residentes.
El despliegue del Ejército y la Policía busca recuperar la normalidad inmediata, pero las autoridades enfrentan una estructura que mantiene presencia en zonas rurales y corredores estratégicos alrededor de la Sierra Nevada.
Por ahora, el objetivo del Gobierno es impedir que la intimidación armada vuelva a paralizar Santa Marta.
Una confrontación que durante años ha tenido como escenario las montañas de la Sierra Nevada llegó esta vez hasta las calles de la ciudad.
La respuesta del gobierno colombiano fue desplegar al Ejército.
