París — La Fiscalía de París abrió este domingo una investigación por tentativa de homicidio contra agentes de la autoridad tras el lanzamiento de un cóctel molotov durante los enfrentamientos registrados el sábado al finalizar una manifestación en la capital francesa, en el tercer fin de semana consecutivo de protestas por el alto costo de vida y las condiciones de la educación pública.

El ataque ocurrió en Porte de Charenton, en el este de París, donde un artefacto incendiario explotó junto a una línea de agentes y prendió fuego al equipo de protección de un gendarme. Sus compañeros intervinieron para auxiliarlo y, según informó el ministro del Interior, Laurent Nuñez, sufrió heridas leves.

La Fiscalía indicó que los lanzamientos de objetos explosivos estuvieron dirigidos contra aproximadamente quince gendarmes y otros policías. Al momento de anunciarse la investigación, las autoridades no habían detenido a ningún sospechoso específicamente por ese ataque.

Las imágenes del incidente circularon ampliamente en las redes sociales y mostraron las llamas alcanzando la parte inferior del uniforme de uno de los agentes. Nuñez condenó lo ocurrido y anunció que las autoridades buscarían identificar a los responsables.

El balance divulgado este domingo por el Ministerio del Interior contabilizó 779 arrestos en toda Francia durante la jornada del sábado y la noche de Halloween. De ese total, 565 se habían registrado hasta las nueve de la noche y otros 214 correspondieron al periodo posterior, durante los operativos nocturnos.

En París, la Fiscalía informó de 105 arrestos, de los cuales 88 estaban relacionados con las manifestaciones y 17 con la noche de Halloween. Al ofrecer ese balance, 89 personas permanecían bajo custodia policial, entre ellas 22 menores de edad.

Las movilizaciones reunieron a unas 320,000 personas en toda Francia, incluidas 70,000 en París, según el Ministerio del Interior. Aunque la asistencia oficial disminuyó frente a los dos sábados anteriores, la jornada volvió a registrar enfrentamientos y daños materiales. Las organizaciones convocantes calcularon una participación nacional cercana al medio millón de personas.

Las marchas agruparon a estudiantes de secundaria y universitarios, sindicatos, integrantes del movimiento de los chalecos amarillos y otros sectores que reclaman respuestas al encarecimiento de la vida y a los problemas del sistema educativo.

Buena parte de las manifestaciones transcurrió pacíficamente. Sin embargo, al finalizar los recorridos se produjeron enfrentamientos entre grupos violentos y las fuerzas de seguridad en París y otras ciudades, entre ellas Lyon, Rennes, Marsella y Toulouse. La Policía utilizó gases lacrimógenos y realizó intervenciones para dispersar a los grupos que protagonizaron los incidentes.

El Gobierno desplegó unos 70,000 policías y gendarmes en el territorio nacional. En distintas ciudades, las autoridades restringieron los recorridos para mantener las marchas alejadas de zonas comerciales y otros puntos considerados vulnerables.

En sectores de París, incluidos République, Châtelet y Les Halles, se establecieron restricciones nocturnas de circulación entre las once de la noche y las seis de la mañana. Algunos comercios protegieron sus escaparates con paneles de madera ante el temor de nuevos daños.

Las restricciones también provocaron críticas de manifestantes y dirigentes de izquierda, que cuestionaron las limitaciones para protestar en los centros urbanos. El Ministerio del Interior defendió las medidas y sostuvo que buscaban permitir las marchas autorizadas y contener a los grupos responsables de actos violentos.

Las movilizaciones continuarán durante los próximos días. Organizaciones estudiantiles anunciaron nuevas acciones y su intención de sumarse a la jornada de protesta convocada por trabajadores y sindicatos para el 5 de noviembre.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here