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El voto boricua puede inclinar contiendas clave en las elecciones de mañana

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Foto: getty images

El camino hacia el control del Congreso de Estados Unidos pasa también por comunidades puertorriqueñas. En Pensilvania, Florida, Nueva York, Nueva Jersey y Ohio, la participación de los electores boricuas puede adquirir especial importancia en unas elecciones de medio término donde un margen reducido podría decidir escaños y alterar el balance de poder en Washington.

A horas de las votaciones de mañana, martes 3 de noviembre, el peso político de estas comunidades forma parte de una realidad más amplia. Cerca de 39 millones de hispanos son elegibles para votar este año, aproximadamente el 16 % del electorado estadounidense. Su influencia dependerá de cuántos acudan a las urnas y de su presencia en los distritos donde las contiendas se definan por pocos votos.

Pensilvania sobresale como uno de los puntos de mayor interés para el voto puertorriqueño. El estado alberga cerca de medio millón de personas de origen boricua y tiene comunidades importantes en Allentown, Reading y Filadelfia. En el distrito congresional 7, que incluye Allentown y parte del valle de Lehigh, el republicano Ryan Mackenzie enfrenta al demócrata Bob Brooks en una contienda competitiva.

Ese distrito cuenta con aproximadamente 78,000 residentes de origen puertorriqueño. Aunque la cifra incluye menores de edad y no equivale al número de electores inscritos, permite dimensionar la presencia de una comunidad cuya movilización podría influir en el resultado.

Florida representa el mayor centro poblacional puertorriqueño entre los estados, con alrededor de 1.3 millones de residentes de ese origen. Para las elecciones legislativas, su influencia depende de cómo se distribuyen entre los distintos distritos congresionales, además de su participación en las contiendas estatales. El tamaño de la comunidad convierte al electorado boricua en un sector de interés para ambos partidos, sin que ello implique una preferencia política uniforme.

Nueva Jersey también merece atención. El estado tiene aproximadamente 484,000 residentes de origen puertorriqueño y presenta una disputa en el distrito congresional 2 entre el republicano Jeff Van Drew y el demócrata Zack Mullock. Allí viven cerca de 62,000 personas de origen boricua, una presencia relevante dentro del electorado potencial de la región.

Nueva York, con alrededor de un millón de residentes puertorriqueños, mantiene otro núcleo importante de influencia política. En esta elección, su peso debe observarse por distrito, porque una mayoría partidista a nivel estatal puede coexistir con contiendas congresionales competitivas.

Ohio añade una dimensión distinta. Su comunidad puertorriqueña, estimada en unas 154,000 personas, es menor que la de Florida o Nueva York, pero participa en un estado con una contienda senatorial bajo atención nacional. En una elección estatal estrecha, los votos de comunidades concentradas en determinadas ciudades pueden contribuir al margen final.

Connecticut y Massachusetts también cuentan con comunidades boricuas numerosas. Su importancia demográfica, sin embargo, no significa automáticamente que sus elecciones sean las más disputadas. La capacidad de inclinar un resultado surge de la combinación entre población elegible, inscripción, participación y competitividad de cada contienda.

El electorado hispano llega a esta jornada con la economía como preocupación principal. Una encuesta nacional realizada entre finales de septiembre y principios de octubre encontró que el 86 % de los electores latinos inscritos considera ese tema muy importante para decidir su voto al Congreso. El costo de vida, el empleo y la estabilidad económica figuran entre los asuntos que pueden determinar su participación.

Los datos también muestran que el respaldo hispano está sujeto a cambios. Aunque los demócratas llegan con ventaja entre los electores latinos encuestados, los avances republicanos en elecciones anteriores evidencian que ningún partido tiene garantizado ese voto. Tampoco puede trasladarse automáticamente una tendencia nacional a los puertorriqueños de un estado o distrito particular.

Para Puerto Rico, la participación de la diáspora tiene una dimensión adicional. Los electores boricuas residentes en los estados pueden escoger senadores y representantes con voto sobre asignaciones federales, programas de salud, reconstrucción y legislación relacionada con la isla.

Mañana, la atención estará en cuántos de esos electores participan y dónde sus votos pueden marcar la diferencia. Pensilvania, Florida, Nueva Jersey, Nueva York y Ohio ofrecen distintos escenarios para medir ese peso, desde disputas por un distrito hasta elecciones de alcance estatal.

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