PARÍS — El presidente de Francia, Emmanuel Macron, prometió este domingo firmeza contra los responsables de los saqueos y ataques a edificios públicos registrados durante las protestas contra el alto costo de vida, pero su mensaje recibió cuestionamientos desde la derecha, la izquierda y el sector educativo por la seguridad del país y la falta de respuestas concretas a los reclamos sociales.
Macron expresó “ira y vergüenza” por la violencia y anunció que las autoridades podrán prohibir determinadas concentraciones para proteger ciudades, comercios e instalaciones públicas. También exigió explicaciones sobre la preparación y ejecución del operativo policial.
El mandatario atribuyó los ataques a grupos de extrema izquierda y delincuentes, aunque pidió distinguir entre quienes cometieron delitos y los ciudadanos que participaron pacíficamente con reivindicaciones legítimas. Encargó al primer ministro, Sébastien Lecornu, convocar reuniones con representantes políticos, sindicatos y organizaciones estudiantiles para elaborar propuestas.
La intervención no frenó las críticas. Jordan Bardella, presidente de Agrupación Nacional, calificó el discurso de “lamentable” y cuestionó la capacidad del Gobierno para proteger a la población. Bruno Retailleau, dirigente de Los Republicanos, reclamó declarar el estado de emergencia.
Desde la izquierda, Manuel Bompard, coordinador de La Francia Insumisa, sostuvo que Macron no presentó soluciones y que las demandas que motivaron las manifestaciones permanecían sin respuesta.
La dirigente ecologista Marine Tondelier afirmó que su partido ya condenó la violencia y advirtió que participará en las reuniones para buscar soluciones, sin aceptar que se conviertan en una reprimenda a la oposición.
n el ámbito educativo, Sophie Vénétitay, responsable del sindicato de enseñanza secundaria SNES-FSU, reprochó que el presidente no anunciara avances concretos para atender las preocupaciones estudiantiles, tras semanas de movilización.
Antes del discurso, la dirigente de derecha Marine Le Pen había cuestionado la capacidad del Ejecutivo para prevenir y controlar los disturbios. El ex primer ministro Édouard Philippe pidió investigar la anticipación de las autoridades y atribuyó responsabilidad política a La Francia Insumisa.
Por su parte, el líder de esa formación, Jean-Luc Mélenchon, responsabilizó al Gobierno por el deterioro de la situación, condenó el incendio del ayuntamiento de Limoges y reclamó indemnizaciones inmediatas para los comerciantes afectados.
Las protestas reúnen reclamos por el poder adquisitivo y las condiciones de vida y educación de los jóvenes. Los incidentes continuaron este domingo en París, mientras el Ministerio del Interior informó un balance provisional de 2,397 detenciones y 997 policías y gendarmes heridos durante las movilizaciones del sábado.



